Dunas de Bilbao

¿Te imaginas caminar por un paisaje que parece sacado del mismísimo Sahara, pero sin salir de México? Las Dunas de Bilbao, ubicadas en el municipio de Viesca en Coahuila, son exactamente eso: un mar de arena fina que alguna vez estuvo sumergido bajo el océano y que hoy nos regala uno de los escenarios desérticos más impresionantes del país.
Este paraíso es un área natural protegida de 16 hectáreas, y créeme, tiene ese poder visual que te deja sin palabras. De hecho, su belleza es tan surrealista y fotogénica que ha servido como locación para un montón de películas, desde joyas del cine mexicano como Salvando al soldado Pérez hasta producciones extranjeras como Dragonball Evolution.
Si estás pensando en armar el viaje, aquí te dejo lo mejor que puedes hacer para sacarle todo el jugo a la experiencia:
Adrenalina en la Arena
Si eres de los que no se pueden quedar quietos, deslizarte por estas montañas en una tabla de sandboard es la actividad estrella. No necesitas ser un experto; la suavidad de la arena hace que cualquier caída sea parte de la diversión. Si prefieres los motores, rentar una cuatrimoto y acelerar a fondo entre las dunas es la dosis de adrenalina perfecta.
La “Hora Mágica”
Para los que buscan paz o aman la fotografía, el atardecer aquí simplemente no tiene comparación. La luz del sol cayendo tiñe la arena de tonos naranjas y ocres espectaculares. Hacer una caminata descalzo sintiendo la textura de la arena tibia, con el silencio absoluto del desierto de fondo, es la mejor terapia para olvidarte del ruido de la ciudad.
El Toque de Pueblo Mágico
A solo unos kilómetros de las dunas te espera Viesca, un Pueblo Mágico donde se detiene el tiempo. Después de cansarte en la arena, tienes que ir a probar los dulces típicos locales, como las quemadas, los camotes y la fruta cristalizada. Y para amarrar la experiencia como se debe, tómate un buen caballito de sotol, un destilado ahumado de agave amarillo súper tradicional de la región.
El dato práctico: Llegar es bastante sencillo. Están a solo unos 20 minutos de Gómez Palacio y muy cerca de Torreón. Puedes armar la ruta fácilmente en auto o en autobús, lo que lo convierte en la escapada ideal de fin de semana.
Es el viaje completo: descargas energía, sacas fotos espectaculares, conectas con la naturaleza y terminas comiendo delicioso.
